
Cada 26 de marzo se dedican múltiples espacios a la prevención del cáncer del Cuello del útero o cérvix, como también se le conoce, por conmemorarse su día mundial. En ese propósito, el quehacer de las diferentes instituciones sanitarias que integran la Atención Primaria de Salud (APS) en Cuba es esencial en la detección precoz de afecciones y problemas de salud de diverso tipo.
En la provincia de Holguín se realiza un trabajo sostenido en este nivel de atención mediante acciones de pesquisas encaminadas a detectar oportunamente lesiones premalignas de origen ginecológico, ya sea mediante la prueba citológica, el examen ginecológico o las consultas de patología benigna de cuello. La mismas radican en los policlínicos Mario Gutiérrez Ardaya y Alcides Pino Bermúdez, mientras que la consulta provincial sesiona en el Hospital General Universitario Vladimir Ilich Lenin, con el objetivo de delimitar y corregir de forma precoz las afecciones de cuello uterino que puedan desencadenar en un futuro cercano un cáncer en esta localización.
De acuerdo con datos ofrecidos por la especialista en Ginecobstetricia Yodalis Barberán Durán, “las patologías de origen servicouterino tienen una alta incidencia en la provincia, en el municipio y en Cuba, tanto las lesiones precursoras del cáncer, las que nosotros pesquisamos para diagnosticar oportunamente, como las lesiones de cáncer en sí. Llamamos lesiones precursoras a la neoplasias intraepiteliales cervicales, NIC uno, NIC dos, NIC tres y carcinoma in situ. En la consulta de patología de cuello del policlínico Mario Gutiérrez la prevalencia de las lesiones de cáncer de cuello uterino es más baja, de un caso en tres meses”.
La especialista señala además que para la población es muy importante conocer que la conducta sexual guarda una relación directa con el desarrollo de este tipo de cáncer. La precocidad sexual, o sea, el iniciar tempranamente las experiencias sexuales predispone mucho más a una paciente a la probabilidad de desarrollar una lesión precursora en un término de aproximadamente 15 años y en 20 o 25 años puede llegar a tener una lesión invasiva. Esto sucede al iniciar su vida sexual en una etapa de la vida cuando se tiene un epitelio inmaduro y está más vulnerable a una serie de factores predisponentes como las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y en particular el Virus del Papiloma Humano (VPH).
Además de la conducta sexual, la realización de legrados o regulaciones, o haber adquirido el VPH se reconocen como los principales factores de riesgo a padecer este tipo de cáncer. Para entenderlo mejor, la infección genital con el VPH es considerada la enfermedad de transmisión sexual viral más frecuente en el mundo. Asimismo, es el factor de riesgo más importante para desarrollar lesiones preneoplásicas y neoplásicas del cuello uterino.
Otras de las afecciones más comunes que inciden en la población femenina sexualmente activa se encuentran las cervicitis, síndrome de flujo vaginal persistente o condilomatosis.
Incluso si se tiene más de un resultado de citología no útil también es conveniente asistir a estas consultas porque en las mismas se define y previene el cáncer cérvico uterino, al detectársele algún factor de riesgo a desencadenar lesiones malignas.
A quienes se les detecten irregularidades en la prueba citológica deben asistir a esta consulta para la realización del examen especializado por el personal adiestrado en el manejo de la colposcopía y de la patología cervical. Solo así se pueden detectar, tratar y erradicar a tiempo lesiones antes de convertirse en peligrosas, hasta el punto de llegar a comprometer la vida.
Resulta conveniente adoptar una conducta sexual responsable para disminuir la incidencia de este tipo de patologías, donde el primer paso para detectarlas comienza por la asistencia oportuna a los servicios de salud, ante la aparición de síntomas sospechosos.


