¿Por qué la ALFIN?

Entre los seres humanos, la educación es un proceso indisolublemente unido a la vida, que comienza con ella y termina cuando esta concluye.

 

A lo largo de la historia de la humanidad, la información ha sido un recurso de poder, ella siempre ha desempeñado un papel central en sus momentos históricos más trascendentales. Hace algunos siglos, el volumen de conocimiento necesario para la vida de un ciudadano común era ciertamente escaso. La disponibilidad de información para satisfacer la inmensa mayoría de las inquietudes cognoscitivas de un individuo era muy pobre.

 

La invención de la imprenta de tipos móviles a mediados del siglo XV abrió el camino hacia una nueva época en la difusión del conocimiento y la masificación de la enseñanza. El avance de la investigación científica y tecnológica aportaría en pocos siglos un volumen descomunal de información que impulsaría el avance constante de las tecnologías para el registro permanente y la distribución de la información.

 

El rápido progreso que experimentaron las llamadas nuevas tecnologías de la información y la comunicación desde la década de los años 1960 catalizaron la aparición y consolidación de un paradigma de desarrollo de la sociedad que privilegia el empleo efectivo y eficaz de la información/conocimiento como el recurso más importante para el éxito individual y organizacional.

 

Es precisamente la masificación del empleo de estas nuevas tecnologías, que transformó una competencia específica de un grupo reducido de intelectuales, académicos, científicos y tecnólogos, en otra de carácter genérico o transversal, necesaria para a todas las personas para su quehacer diario; el cambio cualitativo fundamental que consolidó de manera definitiva el paso de la era industrial a la post-industrial o era de la información/conocimiento.

 

Algunas personas podrían preguntarse: ¿qué implica exactamente esto para mí como ciudadano y como profesional?

 

Como se dijo antes, la información es el recurso principal de la fase de desarrollo actual de la sociedad. Pero, la construcción de una sociedad de la información y el conocimiento pasa necesariamente por un proceso de aprendizaje de sus ciudadanos, que los califica para vivir a plenitud las bondades y retos de ésta. Dicho proceso consta de dos momentos fundamentales. En el primero se busca que el individuo aprenda a utilizar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, como infraestructura tecnológica o base material necesaria para la gestión de la información. Con frecuencia, se denomina a esta etapa, alfabetización digital.

 

En el segundo momento, se trata de desarrollar las competencias necesarias para gestionar con éxito la información que requieren los ciudadanos en que cada momento de su vida profesional y personal. A este momento se le denomina alfabetización informacional. Sin alfabetización informacional es imposible que los ciudadanos obtengan el provecho que ofrecen las nuevas tecnologías y los disímiles recursos de información existentes, que por demás, que como se dijo antes, determinan o condicionan el éxito de los individuos y las organizaciones en prácticamente todas las esferas de la sociedad. Como parte de esta nueva cultura, los ciudadanos deberán aprender a exteriorizar, formalizar, compartir el conocimiento mediante la amplia variedad de herramientas novedosas que la Web 2.0 coloca a su disposición con el objetivo de potenciar la transformación del conocimiento en información y su socialización.

 

Cuba no se ha quedado detrás en este sentido, a pesar de su condición de país pobre y bloqueado, y ha impulsado un programa de informatización de la sociedad. Ello es una muestra de la importancia que concede nuestro gobierno a la informatización y a la información. Desde sus inicios, la Revolución cubana consideró una prioridad para su subsistencia y desarrollo el avance de la ciencia y la técnica nacionales.

 

Pudiéramos preguntarnos entonces, ¿es posible que la ciencia y la sociedad del país avancen sin que los individuos aprendan a identificar la información necesaria, buscarla, organizarla, evaluarla, aprehenderla, utilizarla y compartirla? Y qué es esto sino alfabetización informacional. La alfabetización informacional es, por tanto la fase necesaria de aprendizaje que debe vivir todo ciudadano antes de integrarse completamente a la nueva sociedad y disfrutar de sus a plenitud de sus avances y beneficios, como parte de una nueva cultura mundial centrada en la información, la investigación, la innovación y el aprendizaje continuo como vías para el desarrollo de la sociedad como un todo.

 

El analfabetismo informacional tiene sobre el individuo en la sociedad moderna el mismo efecto que no saber leer o escribir, un flagelo que aún persiste en muchos países. En el contexto de la ciencia en general y de las ciencias médicas en particular esto adquiere una dimensión especial. La Medicina es la más sagrada de las profesiones. A la vez, es una de las esferas del conocimiento con un mayor volumen de información acumulada; tanto que desborda las capacidades cognitivas de cualquier ser humano. Entonces, ¿qué podemos hacer? La formación de las competencias informacionales es por tanto entonces un paso insoslayable para proveer a las personas con el conocimiento, las habilidades y las actitudes que ellas requieren para desempeñarse de manera competente en esta etapa de desarrollo de la humanidad, donde la información es uno de los recursos más preciados.

 

En el campo de la salud el tema de la información es sumamente sensible. La Medicina es una ciencia con un desarrollo impresionante después de la segunda guerra mundial. A causa de múltiples factores la competencia de los profesionales de salud se deteriora con rapidez. La información autorizada no abunda y con frecuencia se mezcla con otra que no lo es. Existen numerosas vías para informar al personal de salud sobre los avances científicos, tecnológicos y en la atención a los pacientes; sin embargo, la mayoría de ellas presentan limitaciones importantes y, sobre todo, muchas no están disponibles cuando se requieren o no son apropiadas y eficaces como para producir un impacto positivo en el cuidado de los pacientes.

 

La consulta con los colegas clasifica como una de las vías más utilizadas para evacuar interrogantes profesionales entre los profesionales de la asistencia médica. La investigación mundial sobre el tema plantea que, con frecuencia, en este tipo de comunicación, la información se basa la mayoría de las veces más en la experiencia personal, variable de un especialista a otro, que en los hallazgos de estudios científicos recientes y confiables, procedentes de investigaciones biomédicas, clínicas y de salud realizadas con la rigurosidad necesaria como para soportar los criterios emitidos sobre la atención que se debe dispensar a un paciente.

 

Tal vez, obtener información de fuentes documentales autorizadas sea la mejor opción. No obstante, tampoco se encuentra libre de dificultades. Puede que no exista la infraestructura tecnológica y de información apropiada; que el conocimiento no exista, sea controvertido o se encuentre distribuido de manera difusa; que no se disponga del tiempo necesario, etcétera. El mayor de todos, sin embargo, es encontrar la información precisa que se necesita. Esto requiere con frecuencia de un entrenamiento avanzado, de un proceso de formación de competencias informacionales o alfabetización informacional que prepare a los profesionales para cumplir con este reto.

 

Según el Doctor Roberto Zayas Mujica, especialista del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas-Infomed, en la esfera de la salud, la alfabetización informacional busca ante todo, la sostenibilidad de los procesos mediante el empoderamiento de sus actores; la documentación de dichos procesos a partir de las evidencias que ofrecen las investigaciones biomédicas, clínicas, en salud y en otras áreas del conocimiento; así como la socialización del conocimiento obtenido entre los miembros de una organización o comunidad con intereses afines.1

 

Pero, ¿cuál es la situación de la comunidad médica cubana al respecto?

 

Pedro Urra González, exdirector de Infomed, la definió en los siguientes términos: “A pesar de las inversiones y los recursos tecnológicos que se han dedicado a mejorar el acceso a la información y al conocimiento en salud, estos no son suficientes si los recursos humanos [los profesionales de la salud] no poseen los conocimientos, habilidades y actitudes para identificar sus necesidades de información; buscar, organizar, evaluar, utilizar y compartir la información en su quehacer profesional [es decir, si no se poseen las competencias informacionales que exige la sociedad moderna a todo ciudadano y profesional].1

 

El Centro Virtual para el Aprendizaje y la Investigación en Salud, desarrollado por la provincia Holguín, proporciona a los profesionales de la salud un espacio para el aprendizaje, consulta y orientación en temas de gestión de información, a partir de la actualización sistemática de un grupo de lecturas consideradas básicas para la obtención de las competencias informacionales que requiere su quehacer profesional en las cuatro actividades esenciales de salud: asistencia, docencia, investigación y dirección, y el suministro de productos y servicios con fines similares y complementarios.2

 

Ello posibilitará a la totalidad de los profesionales de la salud del país, adquirir la cultura de la información necesaria para enfrentar los retos de la construcción de una Potencia médica, ofrecer a nuestro pueblo mejores servicios de salud, llevar salud a todos los rincones del mundo, desarrollar la mayor universidad médica para los desposeídos de los países pobres y ganar nuestra Batalla de Ideas contra la desigualdad y la injusticia prevaleciente en nuestro planeta.

 

Usted puede consultar el sitio del Centro Virtual para el Aprendizaje y la Investigación en Salud en: https://www.infomed.hlg.sld.cu/alfin .

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

1. Cañedo Andalia R, Celorrio Zaragoza I, Zayas Mujica R, Fernández Valdés MM, Artiles Visbal SM, Rivera Z, et al. Sociedad de información, gestión del conocimiento y alfabetización informacional. En: Cañedo Andalia R, Rodríguez Labrada R, Fernández Valdés MM, Zayas Mujica R, Nodarse Rodríguez M, Sánchez Tarragó N, et al. Lecturas avanzadas para la alfabetización informacional en salud. Holguín: Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas. Universidad de Ciencias Médicas de Holguín; 2013. [citado 1 ago 2013]. Disponible en: https://www.infomed.hlg.sld.cu/alfin

 

2. Cañedo Andalia R, Peña Rodríguez K, Montejo Castells M, Concepción Reyes E, Martínez Lozada PR, Escobar Rosabal AS, et al. Sitio para la Alfabetización informacional en salud de la provincia Holguín. Correo Científico Médico 2012; [citado 1 ago 2012];16(1). Supl 2. Disponible en: http://www.revcocmed.sld.cu/index.php/cocmed/article/view/241

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