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El crecimiento profesional de Gisela en Haití

La doctora Gisela Ramírez, quien prestó ayuda médica en Hiatí

Este 23 de mayo llega a seis décadas la Colaboración Médica Cubana, iniciada por la Mayor de las Antillas en 1963, en el país de Argelia. En todo ese tiempo miles de vidas humanas han sido salvadas por los colaboradores médicos cubanos en los cinco continentes.

Precisamente, una de las colaboradoras de la salud de la provincia de Holguín, destacada por su quehacer en esta área es la doctora Gisela Ramírez Ramírez, especialista de segundo grado en Medicina interna quien cumplió misión en Haití. Sobre su experiencia comparte opiniones la actual especialista de la sala de Terapia intensiva del hospital clínico quirúrgico Lucía Iñiguez Landín.

¿Cómo transcurre la formación de Gisela Ramírez como profesional de la salud?

-“Me gradúo en el año 1988, pertenezco al primer contingente Carlos Juan Finlay y estuvimos con nuestro eterno Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz cuando iniciamos la carrera de Medicina en 1982 y también al graduarnos en 1988. Hice la especialidad de Medicina interna por vía directa.

Al graduarme trabajé un año en el policlínico comunitario del municipio de Cacocum, pues mi esposo estaba haciendo la especialidad de Cirugía. Luego nos ubicaron en el hospital de Rafael Freyre y ahí estuvimos cinco años. Se trata de un hospital que tenía bastante resolutividad porque hasta se operaba. Nosotros éramos los clínicos del hospital y luego lo estuve dirigiendo un año.

Luego cuando se inauguró el hospital clínico quirúrgico Lucía Iñiguez Landín concursamos para entrar a trabajar y allí nos tocó una tarea grande que fue la puesta en marcha. En el Lucía estuve 17 años siendo la Vicedirectora primera del área clínica y luego en la atención al grave. Fue en ese intermedio de tiempo cuando salgo a cumplir misión desde el año 2009 hasta el 2011 en Haití.

Al retornar regreso al hospital, igualmente a la Vice dirección, donde trabajé hasta el año 2016. En la actualidad continúo en Terapia intensiva y en la coordinación de ensayos clínicos y en todo lo que sea necesario para contribuir a la salud de nuestro pueblo”.

¿Cuánto ha contribuido a su formación como médico ser colaboradora internacionalista?

-“Me tocó una misión difícil y de verdad que no fue nada sencillo porque estuve en Haití. Inicio la colaboración en septiembre del año 2009 y en enero del 2010 ocurre el terremoto. Como estaba en el país de misión cuando ocurrieron estos hechos estuve en esos momentos junto a la brigada Henry Reeve, en la atención al desastre que hubo.

Fue impactante ver muchos niños y tantas personas heridas, fue difícil además tener que vivir meses en carpas, sobreponernos a las réplicas del terremoto, trabajar con muchos pacientes con cólera. Realmente Haití es un país muy pobre, pero ahí tú ves la diferencia de nuestro país y la grandeza de nuestro sistema de salud en dar lo que tiene y no lo que nos sobra.

Un fiel ejemplo es todo cuanto ha hecho la colaboración cubana en Haití, realmente allí fueron días de mucho trabajo y mucho dolor porque fueron miles de fallecidos a causa del terremoto, días de atención a miles de heridos en medio de condiciones difíciles.

Terminamos la misión con el Centro de Diagnóstico Integral (CDI) restablecido que luego se llamó hospital comunitario porque cuando el terremoto se derrumbó una parte. Nos tocó volverlo a reconstruir que ese era un CDI que estaba aportando nuestro país.

En esos momentos uno se da cuenta de la diferencia de los sistemas de salud porque tuvimos pacientes que llegaron casi falleciendo y tener que mandar a los familiares a comprar un medicamento, cosa que es un choque grandísimo porque eso no sucede en nuestro país. En Cuba la salud es gratuita independientemente de todas las carencias, está el recurso humano y estamos preparados con todos los recursos necesarios para defender la salud del pueblo”.

¿Qué retos en cuanto a la práctica médica habitual le impuso esta misión en Hiatí?

-“Reitero esa fue una experiencia muy difícil, luego trabajé en el servicio de la Terapia intensiva de ese centro comunitario cuando lo restablecimos. Allí también se hacían operaciones en aquella época, se operaron gran cantidad de pacientes que llegaban en condiciones muy adversas, por ejemplo con hernias grandísimas. Tuve que enfrentarme a enfermedades que aquí en Cuba prácticamente no se ven, como el paludismo, la fiebre tifoidea. Atendimos a muchas embarazadas a las que tuvimos que hacerles el parto. Hasta hicimos procedimientos de ortopédicos.

Fue muy difícil pero eso nos hizo crecer profesionalmente y luego sirvió para revertir todas las experiencias en cursos sobre desastres y esa fue una de las primeras experiencias sobre el rol de la salud en casos de desastres. También recibimos alumnos de la Escuela Latinoamericana de Medicina tuvimos entre ellos a 60 bolivianos y ellos estaban con nosotros en toda la proyección comunitaria que se hacía. En medio de la asistencia teníamos que mantener la docencia, realmente con experiencias así uno se crece profesionalmente y personalmente”.

¿Hay alguna anécdota en su vida personal que no haya podido olvidar?

-“Durante mi misión en Haití nosotros casi adoptamos a un niño haitiano que tenía 17 años pero parecía de 12. Él tenía una Miocardiopatía dilatada y tuvimos que tenerlo incontables días en las terapias con medicamentos que solo se podían poner por vía parenteral en el hospital. Ese niño no tenía familia se quedó sin nadie cuando el terremoto y nosotros los trabajadores del hospital lo acogimos con un hijo más.

Como vivimos tan de cerca esa situación él era como un hijo nuestro, era difícil tenerlo en la sala que estuviera ya recuperado y sin saber que íbamos a hacer porque no tenía para dónde ir. Esas son experiencias que impactan. Otro momento que nunca olvido es cuando el terremoto, estábamos nosotros allí y todos salimos del hospital y ver cómo llegaba toda la población de alrededor a que nosotros los atendiéramos. Eso significó la confianza que la población había depositado en nosotros”.

Cuba inició la colaboración con Haití en materia de salud en 1998 luego del paso del huracán George. En la actualidad en más de 40 naciones se encuentra personal de la salud de la provincia de Holguín prestando su ayuda a otros sistemas de salud, muestra del altruismo que históricamente ha caracterizado a la Mayor de las Antillas.

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Aylen M. Guerra Cruz
Lic. Ciencias de la Información

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